
25 de noviembre de 2025
Cada 25 de noviembre, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer nos recuerda una realidad que sigue presente en nuestra sociedad. Entre sus formas más invisibles y devastadoras se encuentra la violencia vicaria, una práctica en la que los hijos son utilizados como instrumento para causar daño a la madre.
Recientemente, una campaña institucional ha vuelto a poner el foco en esta problemática, visibilizando situaciones que, aunque a menudo permanecen ocultas, afectan a muchas mujeres y menores.
La violencia vicaria no se limita al daño psicológico hacia la mujer. Implica el uso de los hijos como medio de control, amenaza o castigo, generando un impacto profundo en todo el entorno familiar.
Este tipo de violencia convierte a los menores en víctimas directas, exponiéndolos a situaciones que pueden dejar consecuencias emocionales irreversibles.
En muchos casos, esta forma de violencia se ejerce a través de manipulación emocional, amenazas y control, dificultando que la víctima identifique la situación o pueda pedir ayuda.
El miedo y el aislamiento refuerzan el ciclo de violencia, haciendo aún más complejo romperlo sin apoyo externo.
Los niños y niñas que viven estas situaciones no solo son testigos, sino también víctimas. La exposición a este tipo de violencia afecta a su desarrollo emocional, su seguridad y su bienestar a largo plazo.
Visibilizar su realidad es fundamental para avanzar hacia una protección efectiva de la infancia.
Frente a esta situación, existen recursos disponibles de forma permanente. Servicios como el 016, el canal de atención por WhatsApp o aplicaciones de emergencia ofrecen apoyo confidencial y accesible.
La sensibilización y el acceso a estos recursos son claves para detectar, prevenir y actuar frente a la violencia.
Erradicar la violencia contra las mujeres y proteger a la infancia es una responsabilidad colectiva. Porque alzar la voz no solo genera conciencia: también puede salvar vidas.