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El océano oculto bajo la Amazonía

12 de noviembre de 2025

El océano oculto bajo la Amazonía

Bajo la superficie de la selva amazónica se esconde uno de los sistemas hídricos más sorprendentes del planeta: el SAGA (South American Great Aquifer). Este enorme acuífero subterráneo se extiende bajo más de 1,3 millones de kilómetros cuadrados y almacena una cantidad de agua dulce estimada en 160 billones de metros cúbicos, suficiente para abastecer al planeta durante siglos.

Este hallazgo refuerza el papel de la Amazonía como uno de los grandes reguladores ambientales del mundo. No solo es clave para el clima global, sino también para la seguridad hídrica a largo plazo.

Un sistema invisible pero esencial

El acuífero SAGA forma parte de un complejo sistema natural que conecta suelos, ríos y vegetación. La selva actúa como un regulador del ciclo del agua, permitiendo la infiltración, almacenamiento y distribución de este recurso vital.

Este equilibrio depende directamente del estado de los ecosistemas en superficie.

La amenaza de la deforestación

La pérdida de cobertura forestal reduce la capacidad de la Amazonía para retener y regular el agua. Cada árbol talado altera el ciclo hídrico, disminuye la infiltración y debilita el funcionamiento de este sistema subterráneo.

La deforestación no solo afecta a la biodiversidad, sino también a la estabilidad de los recursos hídricos.

Riesgos de contaminación

Actividades como la minería y los vertidos químicos representan una amenaza directa para la calidad del agua. La contaminación puede filtrarse al subsuelo y afectar a un recurso que, hasta ahora, se mantiene en condiciones relativamente puras.

Proteger estos acuíferos implica controlar las actividades que impactan en su entorno.

Explotación y equilibrio natural

El acceso a grandes reservas de agua puede generar presión para su explotación. Sin embargo, una extracción sin control podría alterar de forma irreversible el equilibrio del sistema.

La gestión sostenible será clave para evitar que este recurso estratégico se convierta en un nuevo foco de degradación ambiental.

Proteger la Amazonía es proteger el agua

La Amazonía no solo es un pulmón verde. También es un reservorio esencial de agua dulce que sustenta ecosistemas, comunidades y equilibrios climáticos a escala global.

Preservar este entorno significa proteger uno de los sistemas más valiosos para el futuro del planeta. Porque cuidar la selva es también garantizar el agua que sostiene la vida.


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